Las amistades falsas
la amistad en estos tiempos es algo que se torna difícil de llevar a cabo. La amistad en la época de la internet y las redes sociales, debe definirse de una manera distinta a la forma "tradicional", y el resultado de ello puede ser un concepto muy deformado de lo que el diccionario de la Real Academia de la Lengua Española dice. Sin ser muy quisquilloso en la manera de llegar a un concepto puro de la amistad, conviene, en este ensayo y desde el punto de vista que quiero abordar, que sigamos a la manera tradicional. No tengo un concepto especifico acerca de lo que es, pero si una apreciación que de manera no tan rigurosa lo es. "La amistad entonces es (para mi), aquel lazo afectivo que nos lleva a comprender que una persona, sea tu sangre o no, es capaz de aceptarte tal como eres y de decirte, por mas cruel que parezca, cuando estas fallando, sin a su vez deleitarse o perseguir un interés mezquino sino que por el contrario, sea para tu bienestar." Viendo esto así, o asumiendo mi definición, pienso que la amistad verdadera no existe en su concepción mas pura. Ésta ha sido reemplazada por la "camaradería", falsa a mi entender ya que detrás de esa palabra pueden esconderse aquellos vicios que perturban las relaciones amistosas. La falta de fe en una persona por parte de otra, la lleva a cometer vicios de camaradería, tales como: hablar a espaldas de otro sin siquiera darle el beneficio de la duda, o sin siquiera preguntar primero sino juzgar de una vez. No se trata de desarrollar una línea filosófica acerca del tema; el análisis es lo que es y su mensaje es muy claro. "No existe la amistad en su sentido mas puro. Toda supuesta amistad, revela un interés que a la larga deja de ser oculto. O quizás, la amistad es necesaria mientras aquel de quien dices ser amigo, te sirve para tus propósitos." Resulta triste en cierto modo, definir o tener un concepto tan bajo acerca de uno de los mayores logros de la evolución social de la humanidad. Admito que no es objetivo mi ensayo pero tampoco está viciado de mentiras. Como en la naturaleza y sus contadas mutaciones, los verdaderos amigos constituyen una anomalía en las relaciones humanas contemporáneas donde la falsedad y la conveniencia han venido a sustituir valores entre los cuales el de la amistad ha sido de los mas afectados. No todo el que te dice amigo lo es. Mucho menos aquel que menos piensas, es tan prudente como para no hablar a tus espaldas. Hoy en día, el concepto de la amistad, como dije al principio, ha evolucionado. Quizás es mejor, que ahora la cantidad de amigos que tenemos sean determinados por un contador de un indicador de determinada red social; o más aún, que nuestra credibilidad se base en la cantidad de seguidores que tengamos en otra de estas redes. Queda mejor el tener amigos en ese mundo virtual, a los cuales si hablas o hablan mal de ti, lo sabrás porque lo que publiquen aparece en tu timeline. La falsedad y la conveniencia entonces, han encontrado parte en la nueva estructuración del concepto de amistad en estos espacios virtuales como ya dije. Quizás, basándonos en este nuevo concepto, los verdaderos amigos que tenemos son precisamente esos, los virtuales, los cuales publicarán y tu leerás. No así al que dice llamarse amigo en la vida real, el cual se despide de ti con abrazos y espera que des la vuelta para comentar aspectos malsanos y mal avenidos sin darte la oportunidad de inquirirte acerca de la veracidad de sus argumentos. Quien crea tener un verdadero amigo, no le quito mérito, sus razones tendrá para confiar que así es. Solo le dejo una sugerencia: prueba el valor de esa amistad para que sepas si es verdadera o no. ¿Como?, un punto de partida puede ser ese que bajo la estela de concepto, construí basándome en mi propia concepción de la amistad como debería ser. Mas que amistad, lo que el autor ha querido expresar, es cuales son todos aquellos elementos que han desmontado aquella utopía que todos en su vida creen tener: un amigo. Lo que vemos cada día son pequeñas o grandes traiciones a la confianza de quien la deposita en otra persona. Por algo Dios maldice al hombre que confía en el hombre

